Veteranos del Parque

Somos un grupo de casi octagenarios que nos seguimos contactando y reuniéndonos, por una amistad que ya es una hermandad, y nuestro querido Parque Chacabuco nos mantiene unidos como hace casi setenta años.

Abajo podrán leer el prólogo del libro que hemos hecho, donde relatamos nuestra infancia, juventud y adultez que transcurrio en el Barrio.
Nos interesa conectarnos con gente que quiera al barrio como nosotros, porque si bien solo algunos pocos siguen viviendo allí, para todos nuestro unico barrio es “Parque Chacabuco”.

Nos reunimos cuatro veces año en la esquina de Directorio y Emilio Mitre en el restaurante Tranway, siendo nuestra proxima reunión el 26 de Agosto del presente año.

Mi nombre es Jorge Raúl López y mis casillas de correo son tambien joralobo@yahoo.com.ar y joralobo@gmail.com
Esperando poder tener conexión con Uds. aprovecho la oportunidad de saludarlos atte.

J.R.López

A MANERA DE PROLOGO

MOTIVO

Al tomar el camino de los recuerdos pude probar que tanto en mi, como en los amigos que me acompañaron en la grata tarea de recopilarlos, quedaron grabados hechos e imágenes, que no sospechaba se guardarán tan fielmente y frescos en nuestras memorias.

Los protagonistas de este compendio de evocaciones y recuerdos se remontan a la infancia pandillera, con sus juegos y travesuras, cuando se compartían los primeros cigarrillos, fumados con sigilo a la sombra de algún baldío, sentados en los bancos del Parque Chacabuco y en muchas oportunidades debajo de las tribunas del club Ferro Carril Oeste.

En la adolescencia comprendimos que el amigo es un bastón para sentirse fuertes y juntos arremetimos contra el mundo adulto; despertamos al sexo y nos comunicamos nuestras primeras experiencias; los noviazgos, que a veces, fueron compartidos en salidas de cuatro.

En  el césped o bancos del Parque Chacabuco, las recordadas e interminables charlas en la esquina de Av. Del Trabajo y Cachimayo, en las mesas de café, comentábamos y discutíamos todos los temas: fútbol, carreras ,boxeo , automovilismo… también la política nacional e internacional, elaborando las primeras teorías de un mundo mejor y las soluciones nos parecían simplezas.

La madurez dio perfil nuevo a los encuentros del parque cercanos a nuestro barrio   con los recuerdos de nuestra pasión por el fútbol, que lo jugamos en la calle, en el potrero, en el fondo o en el patio de casa, en la escuela, en las canchas y la infaltable evocación de aquellas peleas con  los vecinos que no devolvían los balones como castigo por no dejarlos dormir la siesta.

Así cuando periódicamente nos reunimos, algunos con más canas o menos pelos que otros, continuamos cultivando la amistad sincera, que a esta altura de nuestras vidas, es tan necesaría como la risa, la fiesta, el afecto, la solidaridad, la eterna necesidad de que alguien nos escuche y comprenda.

En muchos casos median matrimonios, hijos, nietos, accidentes comunes de la vida que no hacen mella a la amistad, sino que la fortifican.

Han pasado muchos años y en momentos que mi cuerpo esta invadido de tranquilidad y meditación, una fuerza interna me impulsa a ubicarme en aquellas esquinas de: “Av. del Trabajo y Cachimayo”.

De recuerdos imborrables de mi niñez y juventud, ensimismado observo el lugar donde estaba el almacén… No me importa el presente edilicio sino que estoy absorto, extasiado en el lugar donde un grupo de amigos fueron protagonistas de un pasado inolvidable, y entonces cuando en mis retinas cobra vida ese tiempo ido, supera la realidad de hoy, y es cuando aparece, palpitante casi a flor de piel, el escenario de ayer.

En estas páginas reúno los aspectos anecdóticos y etapas que contribuyeron a la formación de un puñado de hombres, un grupo de hombres, amigos de toda una vida.

He querido rescatarlos y dar cuenta de nombres y cosas que ayudaron a hacer del “Barrio Parque Chacabuco”,  Lo que actualmente es: simplemente viviendo.

Esta sencilla y honesta recopilación, pretende ofrecer al lector junto con el amor por estos rincones del barrio, un elemento complementario, para una mejor y desde luego más humana compresión de una época, que a un grupo de amigos inseparables, en las horas más placenteras, más dichosas y en las más fecundas, les ha tocado vivir.

La intención de llevarla a cabo se manifestó en una de las primeras reuniones de amigos en la quinta de nuestro compañero Fernando Ciaffone (Cacho) en la localidad de Del Viso, Provincia de Buenos Aires; fue madurando, sin prisa, paso a paso, durante varios años.

Al concurrir a la celebración llevada cabo al cumplir Yamil, sus setenta años, en el remanso de la noche, pude contemplar detenidamente, la vieja esquina, ya entonces condenada a muerte cuando ostentando el cartel “Vendió”, que en su frente había colocado el martillero que tuvo a su cargo la operación de traspaso de la propiedad; también observe las otras tres, de ellas, una sola, la noreste, conserva aun, la fisonomía de aquellos años; esto aceleró y predispuso mi animo  para cumplir con el propósito de concretarla.

Una muy breve conversación con Rosendo, a fin de que trasmitiera a los amigos, con los cuales pudiera encontrarse, esta inquietud, solicitándoles a ellos la colaboración necesaria, con el solo propósito, de refrescar sus memorias, a fin de acercar recuerdos.

Luego, con Miguel Curi transitamos las calles circundantes de la vieja esquina y las referencias brotaron con entusiasmo y orgullo:
 “yo nací aquí, acá vivieron mis viejos hasta el final…”, “aquí es donde vivió…”, “a la vuelta sigue viviendo…”, “aquí estaba la columna donde colgamos…”, “en este árbol jugamos a las bolitas…”,”en esta ochava, debajo de la galería, nos cobijamos los días de lluvias…”, “aquí el terrenito…”

A los pocos días, varias lentas “caminatas” por los lugares del barrio, más que evocativas, fueron de comprobación de los cambios edilicios a través del tiempo.

La colaboración de Yamil, no se hizo esperar, guardián celoso, de un valioso archivo, con anotaciones precisas y de un álbum fotográfico, testimonios fieles de nuestro ir y venir en horas felices, intensamente vividas.

Después Rosendo, acerco importante e histórico material, que en cierta oportunidad, el recordado Florencio, había pasado a maquina, y también un ejemplar de la publicación “ESTRELLA”, que aportan fiel documentación, a esta publicación.

Con todo esto en mi poder, reunidos los elementos necesarios y agilizando la memoria, puse manos a la obra.

Avatares del destino, concretamente el fallecimiento de Miguel Curi, motivaron una suspensión de los trabajos, pero en una reunión celebrada en el café de Emilio Mitre y Directorio, “Cholo” López” apoyado vehementemente, entre otros, por Alfredo Valverde y Alberto Caeiro dieron un nuevo empuje a la acción emprendida.

Es de destacar que “Cholo” López efectuó aportes documentales verdaderamente entusiastas y decididamente concretos.

He procurado transitar lo comprobado, lo verdadero, para dar formas a todos estos recuerdos, muchos de ellos analizados con los amigos más memoriosos y con todos aquellos que conservan fuentes y antiguas fotos guardadas con cariños; impresiones, datos y juicios, que contribuyen a no dejar morir las idas imágenes de nuestra niñez, de nuestra juventud, de nuestro barrio.

Corresponde una sincera oportuna aclaración: en muchos casos deliberadamente no cito nombres ni determino fechas, con el propósito de evitar irrespetuosas omisiones, equivocaciones, al fijar los hechos en el tiempo pasado.

En todos los casos las consultas efectuadas, en la madurez de nuestras vidas, nos llevaron a una coincidencia inevitable.

Faltan, sin duda, no pocos compañeros dignos de ser recordados a títulos de reconocimiento y homenaje a la amistad que nos dispensamos, tal vez, luego de leer estos bosquejos, otros amigos con mejor información, puedan completar el cuadro, con fragmentos de vidas y recuerdo, que los rescaten del olvido.

Por esas cosas de la vida no sabemos el camino que han tomado y por donde andarán algunos de nuestros amigos de infancia y juventud:

A todos ellos el fraternal abrazo, el saludo más afectuoso; que alegría sentiríamos al poder reencontrarlos. Es necesario el esfuerzo para ubicarlos, en una tarea en la que todos debemos comprometernos.

A los viejos amigos que ya no están… y sin embargo los tenemos cerca y siempre presente, el más emotivo y acongojado recuerdo.

Pido disculpas por las omisiones en que pude haber incurrido, tenga en cuenta, amigo lector, que la fuente principal de consulta, fue la memoria de todos los embarcados en este intento.

Ruego nos perdonen por todos estas faltas.

Agradezco a mis grandes amigos, a mis mejores camaradas: Yamil, Rosendo, Miguel (fallecido), Cacho  (Pagano), Alfredito (fallecido), “Cholo” López,

A mi hermano Ángel, sus entusiastas y valiosas colaboraciones en la tarea de rescatar y volver a recordar hechos sucedidos, en especial aquellos en los cuales no participe pero que conocí en detalles, luego de cada oportunidad de producirse, en las afectivas conversaciones mantenidas en la vieja esquina, que se llevaban a cabo a cualquier hora, y tenían fin cuando se despedían los últimos participantes; a todos ellos les deseo decirle estas palabras:

¡Gracias amigos!
¡Gracias hermano!
                Finalmente al lector de esta paginas impregnadas de verdad, que con su lectura se acercan a tantas horas gratas y felices, tal vez, en muchos caso; esposas, hijos, nietos, hermanos, acaso también los padres o suegros de los protagonistas de estos trazos y trozos de vidas ejemplares, desearía comprendan que he pretendido al reunir todas esta evocaciones, señalar un camino, que mi modesto entender, tendrían que retomar las nuevas generaciones para no desmayar en la inmenso tarea de superar sus acuciantes problemas del presente.

Buenos Aires, Mayo del 2003                                               Antonio Cóccaro

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1 comentario »

  1. monica said

    Ustedes podrían informarme donde puedo ubicar información sobre el Club de niños jardineros que funcionaba en el Barrio Cafferata, vi una foto y un pequeño comentarios en un libro sobre el Jardín Botánico, escrito por el historiador Diego del Pino, y me gustaría profundizar esta información, solo pude saber por un conoidp que en varios barrios de Buenos Aires existían estos clubes que funcionaban a la tarde y que eran unas especies de colonias.
    Agradecería cualquier información al respecto

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